En México ocurre una contradicción difícil de ignorar: mientras 23.4 millones de personas enfrentan inseguridad alimentaria, cada año se desperdician 13.4 millones de toneladas de alimentos.
Productos que, en muchos casos, ya no pueden venderse, pero que todavía pueden cumplir con su propósito más importante: alimentar a alguien.
Desde 2015, Banco de Alimentos AMA trabaja justamente en cerrar esa brecha.

Rescatar antes de desperdiciar
Todos los días, el equipo de Banco de Alimentos AMA recorre supermercados, centros de distribución y empresas para recuperar alimentos que han perdido su valor comercial, pero siguen siendo aptos para el consumo humano.
Después, comienza un proceso que va mucho más allá de recolectarlos: se clasifican, seleccionan, almacenan de acuerdo con sus características y finalmente se distribuyen entre familias y comunidades que enfrentan inseguridad alimentaria.
Desde su sede en Iztapalapa, su trabajo ha logrado extenderse hasta apoyar a familias en 14 estados del país.
Pero el alimento es solo una parte de la historia. Banco de Alimentos AMA también trabaja con las familias a través de programas, talleres y experiencias sobre nutrición, salud, manejo de emociones, desarrollo personal y prevención de adicciones, entre otros temas.
Porque combatir la inseguridad alimentaria también implica generar herramientas para fortalecer a las personas y sus comunidades.

4.5 veces más capacidad para multiplicar el impacto
Ahora, Banco de Alimentos AMA está dando uno de los pasos más importantes de su historia: la apertura de un nuevo centro de distribución que incrementará 4.5 veces su capacidad.
El nuevo espacio contará con capacidad para almacenar 216 toneladas de alimentos secos y 47 toneladas en cámaras de refrigeración.
Pero detrás de esos números hay una ambición mucho más importante: contar con la infraestructura necesaria para llegar a rescatar más de 190 toneladas de alimentos al mes y apoyar a más de 18 mil familias mensualmente.
Del desperdicio al impacto

La labor de Banco de Alimentos AMA demuestra que algunos de nuestros grandes problemas sociales no existen de manera aislada. Por un lado está el desperdicio.
Por otro, el hambre.
Entre ambos puede existir una organización capaz de conectar recursos que parecían haber perdido su valor con personas para quienes pueden significar muchísimo. Y también empresas, voluntarios, donantes y aliados dispuestos a formar parte de la solución.
Porque generar impacto no siempre significa crear algo desde cero. A veces comienza por preguntarnos: ¿Cómo podemos aprovechar mejor lo que ya tenemos?
Desde COMUNAL, nos da mucho gusto acompañar a Banco de Alimentos AMA en su estrategia de comunicación y redes sociales, ayudándolos a llevar esta historia a más personas, sensibilizar sobre el desperdicio de alimentos y sumar nuevas voluntades a su misión.
