En el marco del Día del Maestro, te contamos un dato alarmante: Más de 3.7 millones de menores en México han abandonado la escuela para incorporarse al trabajo infantil. (N+)
En la alcaldía Cuauhtémoc de la CDMX, hay niñas, niños y adolescentes que pasan sus días entre coches, semáforos y largas jornadas de trabajo, en lugar de estar en la escuela. Muchos venden dulces o limpian parabrisas en distintos cruces de la ciudad.

Ante esta realidad, nació CAIE (Colectivo de Apoyo e Intervención Educativa), un proyecto impulsado por jóvenes universitarios que decidieron llevar la educación directamente a la calle.
La iniciativa comenzó cuando Paola, una de las fundadoras, se acercó a madres que veía diariamente en un semáforo y les preguntó si sabían leer y escribir y si les interesaba que dieran clases a sus hijos. Al día siguiente, las clases comenzaron.
Hoy, CAIE trabaja con niñas y niños, muchos provenientes de familias indígenas migrantes de Chiapas y hablantes de tzotzil, que enfrentan barreras educativas y lingüísticas.
Además de enseñar a leer y escribir, el colectivo imparte talleres de nutrición, salud mental y crianza para las madres que acompañan a sus hijos durante las jornadas de trabajo en la calle.
Actualmente, CAIE cuenta con 20 voluntarios activos y ha acompañado a cerca de 100 niñas y niños en distintos semáforos de la CDMX. También desarrollaron una “caietienda”, donde los menores pueden intercambiar horas de estudio por alimentos, ropa o útiles escolares, una iniciativa que ha ayudado a fomentar la permanencia de los pequeños.
Aunque todo niño debería de tener una eduacación digna y de calidad, y un salón de clases seguro y adecuado, mientras las condiciones estructurales sigan dejando a miles de niñas y niños fuera de las aulas, proyectos como CAIE acercan oportunidades educativas a quienes más lo necesitan, incluso si el salón de clases es una banqueta.
Síguelos aquí para conocer más: @caie_mx
