Todo lo que no comemos: el desperdicio de la comida

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¿Sabías que 1300 millones de toneladas de comida termina en vertederos? Este desperdicio ocurre en todos los procesos de producción, cultivo, procesado, distribución y consumo. Esto quiere decir que, todos somos responsables de este gran problema, así como todos podemos contribuir a disminuirlo o erradicarlo por completo. Al mismo tiempo que hay comida que se tira, existen 821 millones de personas que padecen hambre en el mundo, a pesar de que se producen alimentos más que suficientes para todos. 

¿Qué pasa con la comida que se tira?

La respuesta es sencilla, lo único que consiguen es contaminar. La producción de todos los alimentos desperdiciados genera de gases de efecto invernadero (GEI), además de que se pierden recursos, energía, trabajo, dinero y tiempo que fueron utilizados para su obtención y las cuales se podrían evitar si de inicio no fuesen obtenidos o producidos. En conclusión, como fueron creados únicamente para contaminar lo mejor hubiera sido que no se crearan o mejor aún, si no se desperdiciaran no se necesitarían crear más alimentos para satisfacer las necesidades del hombre.

Como todos los problemas, éste se debe de atacar desde diferentes puntos como la mejora de sostenibilidad del sistema agroalimentario, producción, consumo responsable y consciente, transporte de los alimentos, etc. La solución nos debe de incluir a todos los participamos en el proceso: agricultores, consumidores, compañías y restaurantes.

Consumo responsable

Tú no tirarías a la basura el ensayo que escribiste durante varias noches, ¿verdad? Pues lo mismo pasa con la comida. Para tener los alimentos en nuestro plato cada día, una persona tuvo que sembrar una semilla, regarla y cuidarla durante varios días para que ésta se convirtiera en un vegetal o fruta; esto implicó trabajo de esta persona, por lo que no sería justo tirar a la basura todo su esfuerzo y tiempo que invirtió en ello. Además, como sabemos, una de cada nueve personas sufre de inseguridad alimentaria mientras que otras se pueden dar el lujo de tirar kilos de comida en buen estado o que de inicio no debieron de haberlas adquirido.

 

Para ser un poco más conscientes de esta situación, lo mejor sería sembrar nuestros propios alimentos en nuestra casa, así sabremos el tiempo y trabajo que implica cultivar estos productos y por consiguiente pensaremos dos veces antes de tirar a la basura algún alimento. También podemos planear la comida que necesitaremos en la semana para que nada se nos eche a perder y todo termine servido en nuestro plato.

Nosotros como consumidores no somos los únicos que desperdician la comida, de hecho, los restaurantes suelen desperdiciar más que una persona desde su casa, pues no pueden vender comida de un día anterior o servir verduras con una mala apariencia (aún cuando la apariencia natural de éstas no es perfecta), por lo que la comida que no se vende o que no cumple con las expectativas del cliente optan por desecharla. 

¿Qué solución puedo plantear yo?

Actualmente, existe una app llamada “Cheaf” donde podemos encontrar este tipo de alimentos que los restaurantes no quieren y comprarlos hasta por un tercio de su precio original, así rescatamos comida y ahorramos al mismo tiempo. Desde la app haces tu pedido y después lo recoges y pagas en la tienda-restaurante, ¡no olvides llevar tu tupper!

Y no sólo se necesita de “Cheaf” para poder salvar alimentos, también podemos salvar aquellas verduras o frutas en nuestro refrigerador que están a punto de caducar e ir al basurero; si una fruta ya está un poco madura, haz agua; si una verdura ya tiene una parte con hongo, córtala y cómete la parte que está bien; es importante siempre tener en mente que lo que llega a nuestra mesa es trabajo de otra persona y como tal, debemos de valorarlo y cuidarlo hasta el final.

 

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26 noviembre, 2020
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