Resiliencia y altruismo en plena pandemia

Blog Comments (0)

La vida está llena de  situaciones que están fuera de nuestro control y que nos obligan a parar, analizar y corregir el rumbo de nuestra vida personal, tal es el caso de la actual pandemia del COVID-19.

Probablemente desde el inicio de esta pandemia, la mayoría de nosotros hayamos pasado por diversos estados emocionales que han supuesto una gran demanda de recursos psicológicos (desde la negación, indiferencia o incredulidad inicial) hasta la aceptación de unos cambios exigidos en nuestro estilo de vida temporal, con necesario confinamiento.

Adaptarse a esta situación nueva, exige atravesar un sinfín de emociones (amenaza, prejuicio, miedo, desconfianza) normales desde un punto de vista evolutivo; hasta poder integrar y aceptar dicha experiencia y las responsabilidades que conlleva. Será complicado superar este reto, sin haber fortalecido nuestra capacidad de resiliencia, paciencia y de altruismo.

La palabra resiliencia se refiere a la capacidad de crecer ante la adversidad: no significa resignarse, soportar, aguantar, sufrir; sino desarrollarse, crecer y progresar. Y todos nos preguntamos: ¿En qué podemos progresar tras haber hecho frente a esta situación? En haber fortalecido nuestras virtudes éticas.

Probablemente existe un abismo entre quiénes somos y quiénes pensamos que deberíamos ser, que ha quedado de manifiesto en la toma de decisiones al inicio de esta crisis. Decidir qué rumbo tomar: si evadir la responsabilidad o tratar de asumirla para revertir la situación exige recursos psicológicos.

Vale la pena trabajar en ello; estamos ante un momento único para construir nuestro propia identidad, en la forma en que queremos que los demás nos vean e inspirarlos como agentes de cambio. Tenemos la posibilidad de convertir cualquier gesto simple en algo admirable, y que los demás respondan y juzguen si hemos estado a la altura de las circunstancias.

Cuando surjan momentos de debilidad, cansancio personal, hagamos un examen interno. Debemos buscar una razón y justificación para llevar a cabo nuestra conducta de aislamiento social, y esa no es otra que la de proteger nuestra salud y la de nuestros cercanos, pero también la del prójimo en un ejercicio de responsabilidad social.

Prioricemos que los servicios de salud atiendan y apoyen a los pacientes y a sus familiares afectados por esta pandemia de la mejor manera posible, como están haciendo de manera admirable, en unas condiciones extremas. Mientras tanto, salgamos a aplaudirles y hagámoslo con la seguridad y confianza de estar en las manos de los mejores profesionales posibles.

Hay mucho en juego. Implementemos la empatía como vehículo de salvación. Está demostrado que las personas que muestran un gran altruismo y cooperación, pueden experimentar una gran satisfacción al ayudar a otros. Se llama autoeficacia. Somos parte activa de la solución. Es el momento de buscar iniciativas en las que cada uno colabore y se sienta útil y que amortiguen las emociones de pánico, miedo y desesperación.

La mejor iniciativa será saber adaptarnos, seguir en casa, asumir que esta situación pasará, cultivar la paciencia, construir rutinas, cuidar nuestras necesidades básicas, compartir información contrastada y constructiva, mantener el contacto social virtual, centrarnos en pequeños objetivos diarios, no desesperar, y sobre todo interiorizar que el altruismo y la sensación particular de poder estar ayudando a otros; aunque nos cueste y sea difícil, reducirá nuestro estrés y hará que esta situación sea más soportable y llevadera.

¡Anímate a dar y acércate al altruismo!

#YoSoyCOMUNAL

 

» Blog » Resiliencia y altruismo en plena...
19 mayo, 2020
Por
, , , , ,

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

« »