Todos teníamos planes… sobre el duelo y la resiliencia

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Todos teníamos planes, metas, sueños, viajes que estamos teniendo que posponer pero que también vamos a tener que transformar… Y no pasa nada, aunque se vale que nos duela y es necesario.

Dábamos por hecho que sucederían un sinfín de planes, cosa que no siempre es así, por lo que despedirnos, aunque sea de manera momentánea, nos ayuda a vivir nuestro hoy de una manera más plena, más propia, más consciente. Pero para llegar a esa manera de vivir, de entender y de entendernos tuvimos, o tenemos, también que vivir, sentir y experimentar un proceso que se llama duelo.

Normalmente asociamos el duelo con la muerte, pero el duelo también se vive al experimentar cualquier tipo de pérdida, no sólo en relación a la muerte… y vivir la cuarentena no ha sido únicamente el quedarnos en nuestras casas, también ha sido dejar de ver a muchos de nuestros seres queridos, de realizar las actividades que nos gustan, poner en pausa muchos planes, viajes, trabajos… algunos de nosotros probablemente hemos pasado por la pena del fallecimiento de alguien cercano, y sin que tengamos la oportunidad de realizar un funeral, despedirnos o poder dar o recibir un abrazo…

Por lo que en estas semanas hemos experimentado varios tipos de pérdidas que nos generan un sinfín de emociones y que es de suma importancia darnos la oportunidad de expresarlas, vivir el duelo, elaborarlo y adaptarnos a vivir ahora con esa pérdida, pero siempre dándole un sentido, un “para que”.

 

En primera instancia, ¿qué es una pérdida? Todos y cada uno de nosotros, por muy astutos que seamos, a veces nos tocará perder, pero siempre hay que tener presente que las pérdidas son única y personales, por lo que no debemos de compararlas entre nosotros mismos, ni minimizar los sentimientos que le generan a otra persona una determinada pérdida.

Por lo tanto, para perder, primero hay que tener… así es que la pérdida es la carencia o privación de lo que se poseía y ahora ya no se tiene. Pero… no todo lo que se pierda significará una pérdida, ya que tiene que existir un vínculo significativo para que represente precisamente una pérdida.

Se llega a hablar que algunas “pérdidas” se pueden recuperar, por ejemplo: si pierdo mi trabajo, hay manera de recuperar UN trabajo, aunque no sea el mismo; puedo llegar a perder mi salud, pero también recuperarla; o, como en estos momentos de cuarentena, estoy perdiendo la opción de salir a un centro comercial o a mi restaurante favorito, pero es algo que voy a poder recuperar.

Por el otro lado, tenemos las pérdidas que ya no pueden ser recuperadas, como es el caso de la muerte, que es definitiva y universal.

Al experimentar la pérdida de un ser querido o al vivir algún otro tipo de pérdida, es indispensable que también vivamos y elaboremos un duelo, ya que precisamente el proceso de duelo, el cual es normal y adaptativo, es lo que nos ayudará a poder resignificar la pérdida, a darle un sentido.

Según Elisabeth Kübler-Ross, pionera de la tanatología, nos habla que el duelo tiene diferentes etapas, las cuales no tienen que ser vividas de manera lineal y pueden variar el orden de una persona a otra… pero estas etapas son también las que nos van permitiendo identificar nuestras emociones y sentimientos, así como también poderlas externar.

Las etapas de duelos son:

  1. Negación: es cuando decimos “NO, esto no está pasando”, nos protege emocionalmente y nos permite “amortiguar” el golpe de la noticia que recibimos para aplazar parte del dolor. Pero esta etapa no puede ser indefinida ya que en algún punto se tendrá que tener contacto con la realidad.
  2. Enojo: en esta etapa pueden llegar a surgir muchos tipos de enojos, reclamos, resentimientos, así como la búsqueda de encontrar a algún culpable de lo sucedido. Surge ante la frustración de lo sucedido, externando este enojo es lo que nos permite ir empezando a transitar por el proceso de duelo.
  3. Negociación: En esta etapa las personas fantasean con la idea de que se puede revertir o cambiar el hecho de la muerte o de la pérdida. Es común preguntarse ¿qué habría pasado si…? o pensar en estrategias que habrían evitado el resultado final, como ¿y si hubiera hecho esto o lo otro? O si la pérdida es inminente, se llega a “negociar” diciendo que “aceptamos la muerte pero que la persona pase las Navidades y yo dejo de tomar refresco”. Como si por medio de la fantasía y un pensamiento mágico hiciéramos ese “trueque”.
  4. Depresión: La tristeza profunda y la sensación de vacío son características de esta fase, cuyo nombre no se refiere a una depresión clínica, ya que nuestra autoestima no se ve afectada, pero en esta etapa si nos referimos a un conjunto de emociones vinculadas a la tristeza naturales ante la pérdida de un ser querido.
  5. Aceptación: Una vez aceptada la pérdida, las personas en duelo aprenden a convivir con su dolor emocional y se adaptan a un mundo en el que el ser querido ya no está o lo que perdieron ya no está. Con el tiempo recuperan su capacidad de experimentar alegría y placer.

 

Algo muy importante es no quedarnos sólo en la aceptación, hay que ir un paso más allá y también resignificar la pérdida, darle otro sentido, otra interpretación para de esta manera también reconocer los cambios que trajo consigo la pérdida, pero también reconocer lo que he ganado de dicha pérdida y a partir de ahí poderme reconstruir con esa falta que ahora habita en mí.

Si han experimentado una pérdida, yo los invito a hablar de la misma y a también hablar de lo que perdimos con lo que se perdió. Hablando será la mejor manera de ir transformando ese dolor, en amor… y precisamente de eso es lo que se trata el duelo.

María Cristina Pintos ha decidido colaborar con COMUNAL para ayudar a quien lo necesite en estos momentos de crisis, desde la Psicología y Tanatología. Ella es psicóloga egresada de la Universidad La Salle Cuernavaca, con Maestría en Psicoterapia con Enfoque Psicoanalítico, Tanatóloga y especialista en Psicogerontología.

Se dedica a dar psicoterapia para personas que estén o que han pasado por algún tipo de pérdida significativa en su vida, para acompañarlos en su proceso y elaboración de duelo; a su vez, brinda acompañamiento y psicoterapia para personas mayores. Además de complementar su labor profesional realizando cursos, talleres y conferencias.

 

Por: 

Psic. María Cristina Pintos

5527433433

www.cristinapintos.com

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12 mayo, 2020
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