NIÑOS INVISIBLES REINSERTA

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El 5 de diciembre se festeja el día internacional del voluntario y nosotros lo festejamos con una de las experiencias altruistas más impactantes y maravillosas que hemos vivido, llevamos a 50 niños que nacen y viven en la cárcel de Fundación Reinserta a conocer Reino Animal. 

La cita fue a las 7am en las oficinas de Reinserta, llegamos alrededor de 30 voluntarios, nos subimos al camión rumbo a Santa Martha Acatitla, uno de los penales más conocidos en México. Muchos de nosotros no sabíamos que esperar ya que la mayoría no había entrado nunca a la cárcel, Jimena la Directora del programa de mujeres y niños que nacen y viven en prisión nos explicó más a detalle lo que viviríamos, nos asignó un niño a cada voluntario, teníamos que conocer y platicar con sus mamas ya que por ese día íbamos a ser responsables de estos pequeños de entre 1 año 11 meses y 6 años.

Tras una hora y cuarto de camino llegamos, nos bajamos con sólo una identificación oficial para entrar, pasamos los controles de seguridad y bajamos al patio central donde ya nos esperaban los niños, muy abrigados, algunos ansiosos y emocionados, otros introvertidos y sentimentales no sabían tampoco lo que iba a pasar. Nos presentamos cada uno con la mama y el niño, algunos emocionados desde un inicio hicieron más fácil la tarea de los voluntarios, con  abrazos, risas y ansiosos por ir a conocer los animales. Por otro lado algunos fue más complicado, por ejemplo a mi me tocó Axel, un niño de 1 año 11 meses que en su vida se había separado de su mama ni había salido de las 4 paredes en las que vivía, desconcertado con una mirada penetrante fue díficil el primer acercamiento, lo cargue y trate de interactuar con él pero solo buscada su mama, lo lleve a los juegos, nos aventamos de la resbaladilla pero era difícil que se desprendiera más de 3 minutos de su mama. Ella por otro lado se percibía nerviosa y preocupada pero a la vez contenta por poder brindarle esta oportunidad por primera vez a su hijo de salir a la vida exterior. Me comentó que Axel sólo había conocía a los gatos que vivían dentro del penal, me sorprendió mucho escuchar eso ya que estaba seguro que iba a ser todo una aventura a la hora que Axel viera lo imponente de un león o lo grande de una jirafa. Seguí tratando de entablar una relación con él, era muy complicado separarlo de su madre y llegó el momento de partir, en orden conforme a la lista fuimos saliendo cada quien con su niño, agarrado de la mano o cargando los voluntarios nos formamos para salir a vivir esta experiencia.

Con mucho llanto al igual que otros 3 niños tuvimos que ser fuertes y apartarlos de sus madres, llevarlos por primera vez fuera de la carcel a vivir una aventura que sabíamos les iba a gustar pero ellos sólo podían pensar en no ser separado de sus mamas.

Nos subimos al camión, entre llanto y llanto lo tenía en mis piernas abrazandolo y tratando de tranquilizarlo, le enseñe los coches, las calles, los edificios y poco a poco dejo de llorar, lo acosté sobre mi y le puse La Gallina Pintadita, después de un rato se quedó dormido. Al llegar a Reino Animal lo desperté esperando que igual hiciera un berrinche pero lo tomó muy bien, ya me había agarrado algo de confianza, nos bajamos del camión y caminamos hacia la entrada donde nos encontramos con otro camión voluntarios y niños de FUNFAI, una casa hogar que cuida a niños que sus madres viven en diferentes penales y que también nacieron y vivieron en prisión.

Entramos todos en grupo, la mayoría de los niños estaban muy emocionados y ansiosos y habían hecho una conexión con su voluntario.

La primera actividad fue el safari, nos subimos a dos camiones con con un paquete de comida para alimentar a los animales y empezó la aventura. Lo primero fue pasar con el protagonista del parque, la jirafa “Luis Miguel” ,una jirafa de casi 6 metros de altura, muy imponente pero muy noble, se metía a los camiones esperando el alimento, risas nerviosas, gritos y sonrisas llenaban de alegría el ambiente, rodeados de venados, antílopes, gacelas, llamas y avestruces empezamos el recorrido, pasamos por enormes tornos, bisonte americano, ñus, cebras y dromedarios.

Tocó el turno del safari de carnívoros, pasamos a otros dos camiones enrejados por seguridad y empezamos con los lobos, una pareja que con trabajo se acerco la hembra, llegó el momento de visitar a los leones, 3 imponentes leones blancos, un macho y dos hembras recostados al fondo de un espacio se podía apreciar su belleza pero no tuvimos la suerte que se acercaran. Por último el felino más grande del mundo, el tigre siberiano, un ejemplar de 270kgs nos esperaba ansioso por acercarse al camión y tomar un pedazo de pollo, fue así como Babú nos saludó, sorprendidos todos por tu musculatura, sus colores y presencia terminó el recorrido.

Los niños estaban muy contentos, se percibía un gran ambiente lo que provocó igual que los voluntarios disfrutaran este maravilloso día. Muestras de amor y cariño se vivieron a lo largo del día, niños que no se conocían y vivían en diferentes penales se abrazaban, daban besos y consolaban a los más pequeños. Momentos de reflexión de ver cómo los niños sin importar la situación en la que viven siguen teniendo una chispa especial, una manera de disfrutar la vida diferente, sin preocupaciones, sin juicios y sobre todo con mucha empatía.

Pasamos al show de aves rapaces, nos enseñaron el vuelo de varias aves cómo por ejemplo: águilas, halcones y lechuzas, conocimos su forma de cazar y las condiciones en las que viven.

De ahí todos nos fuimos a comer, ya era la 1:30 y los niños estaban hambrientos, nos fuimos sentando en las mesas y repartimos un sándwich, papas y un jugo a cada niño. Emocionados por lo que estaban viviendo se podía notar su felicidad en todo el parque, algunos inquietos persiguiendo gansos, corriendo por el paso y riendo era así cómo los voluntarios veíamos en ellos un momento tan especial para nosotros cómo el que ellos estaban presenciando.

Acabamos de comer, apresurados porque empezaba el show de caninos, nos sentamos a terminar lo último de nuestra comida en lo que disfrutábamos de diferentes perros haciendo trucos, pasando por obstáculos, obediencia y pastoreando ovejas, algunos niños participaron y al final tuvieron la oportunidad de acariciar y convivir con los perros, muy emocionados por acariciarlos, muy pocos habían tenido la oportunidad de hacerlo en su vida…… seguimos con el paseo y entramos al reptilario, un espacio donde viven diferentes especies de víboras, iguanas, gekos y tortugas.

Ya muy cansados y por último pasamos a la granja, un lugar donde le dieron de comer a los animales, vacas, ponys, burros, cabras y hasta cargar conejos, por último la foto del recuerdo de todos y  fue así como termino la visita al parque.

Nos subimos a los camiones y no pasaron más de 15 minutos cuando la mayoría de los niños y algunos voluntarios cayeron rendidos, regresamos a Santa Martha, mismo proceso de entrada y control de seguridad, las mamás nos esperaban ansiosas en el patio para ver cómo les había ido a sus niños y sin duda fue de los momentos que más me marcó, ver la felicidad con la que abrazaban a su mama me hizo un nudo en la garganta, llegaron emocionado a platicarles todo lo que habían visto, tocado y conocido, lo que más les gusto a la mayoría fue Luis Miguel la jirafa, los leones y los conejos. Un ambiente de muchas emociones se percibía, platicamos un rato la experiencia y nos despedimos, todos muy conmovidos nos subimos al camión y regresamos a la vida “exterior”, reflexionando sobre la experiencia vivida, no podía dejar de pensar que de vivir un día tan especial con los niños regresaran a su realidad, una realidad en la que no merecen vivir, encerrados en cuatro paredes, sin saber cuando van a poder salir otra vez a disfrutar de su libertad, niños que por el simple hecho de nacer están “condenados” a vivir una vida inimaginable, llena de necesidades, con falta de oportunidades y muy vulnerables. Me conmovió muchisimo pensar que probablemente la siguiente vez que salgan sea en algunos meses, que tienen que vivir una pena por algo que ellos no hicieron y aún así están “conscientes” que su mamá hizo algo malo y tienen que estar ahí con ella, me parte el corazón la situación en la que viven, alguno de 5-6 años sin saber contar, otros de 3-4 años que hablan mal, niños que a pesar de ser niños y su felicidad se notaba en su mirada un vacío absoluto.

Fue algo que estoy seguro jamás olvidaré, que me marco de por vida y que estoy seguro a ellos también, puedo decir que fue una GRAN satisfacción personal el poder haber sido parte de esta noble causa y que por un día que pase con ellos les pude cambiar la vida a estos niños y ellos la nuestra.

Mis respetos a Saskia Niño de Rivera y a todo el equipo de Reinserta por la GRAN labor que realizan día con día por estas personas.

Gracias a ReinsertaBenetton y Reino Animal por ayudarnos a hacer esto posible, estoy seguro que las 100 personas que fuimos nos llevamos un gran aprendizaje, lección de vida y sobre todo un espacio en el corazón por haber hecho de esto un día inolvidable para todos.

Son este tipo de aprendizajes los que me impulsan a seguir haciendo cosas como esta y sabiendo que encontré en el altruismo mi vocación, mi esencia y la forma más increíble de vivir.

INFINITAMENTE, GRACIAS

#VoluntadParaAyudar

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On 4 abril, 2019
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